Director: Ken Loach

"The Wind that Shakes the Barley" nos transporta a 1920, a una Irlanda luchando por su independencia contra un Reino Unido imperialista que se niega a reconocer su soberanía. Pero al contrario de lo que podría pensarse originalmente, la película no se enfoca en el conflicto entre ambas naciones, sino en la vida de un grupo de irlandeses que incapaces de llegar a un acuerdo en cuanto a los términos de la independencia que buscan, terminan matándose unos a otros. La cinta funciona en niveles distintos: A modo de reflexión sobre el poder de las ideologías, sobre lo que los hombres son capaces de hacer por una idea, del terrible daño que provoca la invasión de la política en todas las esferas de la vida, sobre el horror de la guerra y sobre el significado de valores como: honor, hermandad, libertad, etc. Realmente hay tanto como uno es capaz de ver.
Todo esto presentado con una dirección sólida, buenos actores y un guión que logra profundizar en todos estos temas sin llegar a diluirse en superficialidades. Lo más interesante es que logra establecer los conflictos, las paradojas y los dilemas involucrando al espectador que constantemente se va a encontrar juzgando o valorando las decisiones de los personajes. Es fundamental que logra construir un mundo creíble con el que uno puede identificarse rápidamente y por eso se da esa interacción a modo de valoración moral, que es precisamente lo que pretende. Es evidente que Ken Loach no ha realizado esta cinta para entretener o para presentar una película más sobre el drama de la guerra, sino que provoca constantemente la reflexión del espectador y que se fije una posición frente a lo que se está viendo. Escenas claves se presentan de un modo que piden y requieren un juicio moral, una justificación, una argumentación o al menos un debate. Camina en repetidas ocasiones por la línea de la polémica y el dilema, en los límites del bien y el mal. Y de hecho, lo valioso del film es que consigue lo que pretende: Sin duda alguna al terminar todos abandonan la sala fijando una posición, criticando, juzgando o aprobando.
En su contra puede tener su duración, 2 horas y 10 minutos aproximadamente, en algunos momentos puede sentirse un poco lenta y algo densa. Sin embargo, la justifica la construcción de los personajes y de la historia que por su evolución y detalle logran cautivar y sacudir a la audiencia.
Es una película sólida, bien realizada y muy pertinente en un mundo en donde la intolerancia, los fanatismos y los radicalismos amenazan peligrosamente con invadir los espacios y el pensamiento.

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